A mis 31 años, he viajado muchas más veces sola que acompañada. Jamás he tenido los problemas que nuestro alrededor proyecta cuando anunciamos la noticia de “voy a viajar sola durante unos meses”. De hecho, puedo afirmar que la decisión de viajar sola es una de las mejores intrepideces que he experimentado en mi vida. Viajé sola por Chile, Costa Rica, Cuba, Panamá, Italia, Francia e Inglaterra.

Las mujeres podemos fiarnos de nuestra intuición en el viaje, ese sexto sentido que nos anticipa eventos que pasarán. Si alguien o algo no te da buena espina, apartate de ese camino. Esas personas que dicen algo pero expresan otra cosa con la comunicación no verbal, a menudo nos hacen desconfiar, puede ser que oculten algunas intenciones. Eso lo notamos viajando ¡fíate de tu intuición!

Comportarse siguiendo el sentido común y ser prudente, también te ahorrará disgustos. Si acabas de llegar a un lugar desconocido y es de noche, espera al día siguiente para salir. Intenta llegar a los destinos durante el día. Atención con hacer autoestop, si encuentras un viajero que también viaja así, igual podéis viajar juntos algunos trayectos.

Busca alianzas entre los locales. Si puedes comunicarte, pregunta cómo llegar al destino o cuál es el precio correcto a pagar. Por ejemplo, recuerdo en Perú cuando se hablaba que algunos “falsos taxistas” te montaban y luego robaban tus pertenencias (conozco a una persona que le ocurrió), preguntamos a una familia local qué taxi podíamos montar y nos indicaron (para nosotros eran todos igual pero ellos distinguían los fraudulentos).

Atención con el alcohol y otras drogas. Somos mucho más susceptibles cuando estamos bajo los efectos del alcohol y bajamos la guardia. Si bebes un poco más de la cuenta, intenta que sea en un ambiente conocido o cercano a donde duermes. Cuando tu respuesta es “NO” mantente firme y no la cambies de opinión aunque otras personas insistan. Durante el viaje, encontrarás muchas ocasiones así y hay que estar preparada y mentalizada.

Si algún día tienes un problema, intenta mantener la calma, confía en ti y en que todo saldrá bien. Si es un problema con otra persona, transmite seguridad aunque te mueras de miedo. Invéntate que hay personas esperándote en tal lugar, intenta comportarte como un local y no turista, como si conocieses las normas no escritas, que dejen en paz. Siendo mujer, si algún día pedimos ayuda, nos asistirán (o escucharán) antes que a un hombre. Atención porque lamentablemente, acudir a la policía en busca de ayuda no es siempre una garantía o solución.

Sinceramente, viajar sola siendo mujer no es más peligroso que viajar siendo hombre. Es una oportunidad para conocer más (sobre nosotras y nuestro alrededor), ciertamente tenemos los ojos más abiertos y podemos reflexionar de manera diferente a cuando vamos acompañadas: solamente importa lo que queramos hacer en cada momento: somos libres, tenemos la fuerza, la curiosidad, la juventud y el valor de hacerlo… y repetirlo, porque verás que una vez experimentas viajar sola, desearás repetirlo.

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